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Carmen Grau: “Cuando todo se ha hecho mal el resultado que se obtiene será equivalente”

Carmen Grau es una artista. Es única, diferente y directa. Es pintora y un montón de experiencias que te pueden dejar fascinado durante horas. Se arriesga, crea y es capaz de generar un entorno en el que el arte sea tu mejor aliado y puedas entender todas sus gamas.

Carmen Grau en su estudio

Isabel Ginés. Antes de nada, ¿Qué le hizo dedicarse a la pintura?

CARMEN GRAU. Para ser sincera no sé con certeza qué química determina que alguien se sienta empujado a dedicar su vida a una actividad u otra, y que denominamos como tener vocación para llevar a cabo una concreta. Sin embargo, no cabe ninguna duda que el estar observando a mi padre en su estudio, allí siempre, frente a su mesa de dibujo —lo que más me gustaba era salir corriendo del colegio, tirar la pesada cartera a un lado y ponerme a dibujar junto a mi padre—. Esto es algo que influyó totalmente y de una forma muy natural para mí. Poco después comencé a interesarme por el color, deseaba que mis dibujos tuviesen color y fue así como empecé a darme cuenta de que lo que quería era pintar, no solo dibujar.

"El Capitán Trueno", dibujado por Jose GrauJosé Grau ilustró, entre otros, varias aventuras de El Capitán Trueno

Isabel Ginés. Suponemos que un gran referente fue su padre, José
Grau, ilustrador y dibujante de cómic, que tenía ese toque y magia que aún hoy está patente y deja huella…

Jose Grau, padre de Carmen GrauCARMEN GRAU. Como he apuntado antes, así es: el gran referente fue mi padre. Pero no sería equitativa si no tuviese en cuenta a mi madre, lo digo por su temperamento —es algo que solo he podido comprender con el paso del tiempo; su ánimo y su grandísima imaginación, su extrema sensibilidad y su valentía ante cualquier circunstancia—. Son los detalles en la manera de ser y de estar de una persona lo que nos hace diferentes. Pienso que algo de ese temperamento, aunque sea poco, ella me ha transmitido. Creo que es lo que me ayuda a seguir trabajando, puesto que, en arte, es preciso ser fuerte, no asustarse de la soledad ni de las dificultades para seguir creando. Hace tiempo no lo sabía pero ahora sé que lo realmente complicado, cuando no difícil, es continuar.

“Todo lo que rodea al arte no es el arte”

Isabel Ginés. Lleva muchos años pintando. El mundo del arte y de la pintura es un campo complicado, ¿Desde cuándo le llamó este ámbito? Y, más que nada, ¿Qué le aporta?

CARMEN GRAU. En realidad, si tengo que seguir siendo sincera, el mundo del arte no me aporta ni me ha aportado gran cosa, salvo alguna honrosa excepción. Y, como cualquier empresa en este mundo, el ámbito artístico es igualmente complicado. También diré que no fue este el que me llamó la atención. Por otro lado, lo que siempre me interesó fue el arte, la pintura en sí misma. Todo lo demás, todo lo que rodea al arte, no es el arte.

Isabel Ginés. Últimamente se está haciendo eco de que en la pintura las mujeres son las grandes olvidadas, ¿Cree que es cierto? ¿Qué opina al respecto?

CARMEN GRAU. Bueno, las mujeres somos las grandes olvidadas en todo —menos para un par de cosillas— y de seguir pensando que se ha llegado a alcanzar una posición igualitaria estaríamos en un fatal error. Por lo visto, oído y padecido, es preciso seguir luchando en este mundo si de verdad queremos que sea distinto, justo, generoso y, también, inteligente. De lo contrario, en un abrir y cerrar de ojos, retrocederemos, como mínimo, tres siglos atrás. Por eso es preciso seguir en lucha. Y en todo arte, por supuesto, más que olvidadas somos, al menor descuido, menospreciadas.

Isabel Ginés. Su serie África es brutal, así como la serie Triángulos. ¿Cuál es su próximo proyecto? ¿En qué suele inspirarse para crear?

CARMEN GRAU. Muchas gracias, me alegra que le guste la serie África y la serie Triángulos; son obras en las que creo que ha sucedido lo que pensaba que era posible conseguir una vez terminadas y que, sin embargo, no han sido apreciadas. Por otro lado, poner en marcha una idea, verla aun sin que exista físicamente, es lo que motiva emprender su resolución en mi caso. Puede generarse por cualquier cosa por nimia que sea, a nivel objetual, he trabajado con la forma de una piedra por su textura o su color, con las hojas de las plantas y de los árboles, con trozos de madera erosionada traída por el mar, entre las rocas, en las playas o simplemente desgastada, por la acción de cualquier ser que la usaba como utensilio.

Obra "Triángulos en busca del Dorado", de Carmen GrauDíptico Triángulos en busca del Dorado, 1987, de 200×244 cm, de Carmen Grau

Hace ya mucho tiempo que no he vuelto al rastro, iba con mi padre de pequeña y durante muchos años después. Allí, ya por los años ‘80, encontré en el suelo, entre basura y otros objetos desechados, la pequeña figurita de un viejo futbolín que me sugirió al instante a un ser humano desvalido, un hombre o una mujer. Al poco fui vislumbrando más piezas del futbolín deslucidas, sucias por tanto trasiego y deterioradas. Pregunté el precio y la vendedora, me miró como si viese a alguien muy raro, y me dijo: “…calle mujer, ¿Qué le voy a pedir yo por eso? Tenga y lléveselos; eso sí, a todos, y que no los vea más”. Le di las gracias y me los llevé al instante. De ellos salió toda la serie de El personaje y más tarde El personaje solo. Son series cuyos personajes son como podrían ser en la realidad, El inteligente, El generoso, El escurridizo, El señalado, El cerebrito iluminado, entre otros. Son seres, además, que les ocurre todo aquello que le puede ocurrir a cualquier ser humano.

Serie de obras "El Personaje Solo", de Carmen Grau

Serie El personaje solo 1990-1996, de Carmen Grau:
superficies, dibujos, obra gráfica y objetos.

En cuanto al proyecto que estoy llevando acabo ahora mismo, decir que, aunque estoy ultimando el Políptico Mujeres, también estoy inmersa en otra serie, Desde la piel, cuyo material es bastante complicado de integrar. Sin embargo, los resultados plásticos que ofrece me compensan.

Isabel Ginés. Creó un políptico, Mujeres, donde se reflejaba, entre otras, a la Pasionaria o a Violeta Parra, un gran paisaje femenino, ¿De dónde viene la idea? Cuéntenos porque es una de las que más nos intriga.

CARMEN GRAU. El Políptico Mujeres consta, por fin, de ciento cincuenta y seis piezas de 24×24 cm. Cada una de las piezas es una mujer de la realidad o de la ficción. Trata de mujeres que por diferentes razones me han parecido de especial interés. Por esto, decir que la idea parte tan solo así; al pararme a observar la razón que despierta en mí tal interés. Y, ahora que lo pienso, debido a su pregunta, me doy más cuenta de que todas ellas son, o han sido, mujeres muy valientes, a pesar de todo, cada una en su medio y en su tiempo. En pocas palabras, mujeres que no se han resignado a no ser, que han querido decir, y bien alto, lo que tenían que decir —aunque demasiadas veces cuesta muy caro—. Creo que tanto Pasionaria como Violeta Parra han sido, cada una a su manera, de este tipo de mujer.

La obra "Políptico Mujeres", de Carmen GrauObra Político Mujeres, 1997-2007, 156 piezas de 24×24 cm, de Carmen Grau

Isabel Ginés. Si le pidiéramos referentes en el arte y en la pintura ¿Cuáles serían los suyos? ¿Y si le pedimos que nos diga algunos de los que recomendaría ver su obra?

CARMEN GRAU. No podría hablar de referentes concretos técnicos ni procesuales, solo una imprescindible excepción, que es mi pareja y compañero de tantos años, Mariano Maestro. Por supuesto, desde que nos conocimos como estudiantes de Bellas Artes hemos trabajado compartiendo diferentes puntos de vista y mutuas críticas. Aunque, como no puede ser de otra manera, en la época de estudiantes cualquiera tenía a sus admirados pintores que nos potenciaban a la práctica constante, tan solo por la visión de sus obras.

De aquellos días recuerdo lo mucho que me atraía El Greco, su peculiaridad en cuanto al tratamiento del color, la elaboración de los tonos medios y las luces de los rostros, y las expresiones que llegaba a conseguir. También visitaba asiduamente el museo Pio V por comprender las técnicas de Ribera, de Goya, y volvía una y otra vez ante el retrato de Velázquez. Luego me interesé por la fuerza expresiva de Delacroix, y me llegué a obsesionar con la elaboración de los matices que Rubens creaba para la piel de sus rostros y desnudos. Después comencé a interesarme por la frescura del impresionismo, me entusiasmaban todos los pintores y, por supuesto, todo el expresionismo alemán.

Sin embargo, una vez terminados los estudios de Bellas Artes comencé a interesarme por la abstracción; comprendí que la esencia de la pintura radica en la composición, en el tratamiento del color y en el procedimiento de la técnica elegida. En una palabra, el lenguaje; lograr el propio lenguaje, que es el principio del reto. Es por ello que mi pintura está enraizada, con el Informalismo Español (Millares, Lucio Muñoz, Saura, Tapies, etc.) donde los materiales aportan un destacado protagonismo y pueden devenir en metáforas —una manera subliminal de transmitir, además de un lenguaje, una intención, posiblemente ideológica—. Porque hace mucho tiempo que la pintura no tiene ninguna necesidad de ilustrar nada, puede ser por sí misma. En cuanto a mi pintura, lo que puedo añadir es que, a pesar de componer bajo los presupuestos de la abstracción, puede aparecer algún elemento reconocible, aunque tratado como “objet trouve”, integrado en el todo como una pieza más.

Actualmente, recomendaría tener en cuenta la obra de los Neo expresionistas alemanes, (M. Lüpertz, A. Kiefer, etc.).

Obra "Morgenthau plan" de Anselm Kiefer, 2013Obra Morgenthau Plan, 2013, de Anselm Kiefer

Obras de Markus LüpertzConjunto de obras del alemán Markus Lüpertz

Isabel Ginés. ¿Cómo ve el mundo de Bellas Artes? ¿Es un mundo complicado y cada vez más?

CARMEN GRAU. Pues lo veo fatal, igual que veo al mundo en general: contaminado, dominado por diletantes y tecnócratas, sin inteligencia ni conocimientos suficientes, sin escrúpulos, embaucador y dispuesto a confundir; en una palabra: decadente. Bueno, qué puedo decir… Es tan obvio…  Tengo para mí que siempre ha sido así, y que los pocos que han querido cambiar las cosas lo han pagado con creces o han sido acallados. Lo peor es que en la actualidad, que se cacarea tanto del progreso y de lo inteligentes que somos, podemos ver cada día que no es así. La dañina mediocridad y la cobardía de otros siempre procura eclipsar con su viscosa grisalla toda verdad que intente brillar.  En cualquier ámbito las cosas suceden así, no solo en el arte —parece ser la condición humana—.

“Da la impresión de que el objetivo sea confundir a los niños para que de adultos no sepan pensar”

Isabel Ginés. Todos se quejan de que en la escuela falta ese punto creativo, de que no se fomenta la creatividad y las artes son las más perjudicadas. ¿Está de acuerdo? ¿Cómo debería enseñarse el arte y qué falta en el colegio?

Carmen Grau. Por desgracia es así, y diré más: no creo que exista la calidad de la enseñanza, de la que tanto se habla, en las escuelas, ni en los institutos ni de las “excelencias” tan repetidas en las universidades —salvo excepciones; maestros y profesores que sí son excelentes y que tienen que sufrir absurdos planes de estudios instaurados por “el cerebrito iluminado” de turno. No olvidemos los recortes y más barbaridades—. Si se tiene en cuenta que solamente el ser humano deja de ser un energúmeno por el conocimiento, por la consciencia y la comprensión del entorno y de sí mismo —somos, parece ser, el único animal de esta tierra que sabe que tiene que morir—, solo por eso es francamente incomprensible el comportamiento, asumido por la mayoría de los habitantes de este mundo, de quienes gobiernan, que claramente están ahí, salvo raras excepciones, por su propio beneficio y el de su clan —corporación, sea religiosa, política o económica, que viene a ser lo mismo—. Al final todo radica en la economía, tanto local como a nivel mundial, y se atañe a cualquier pretexto con el fin de conseguir la gran muleta de la masa amasable.

Es obvio que la esencia del pensamiento y la memoria del ser humano, que para su conocimiento y estudio denominamos como Humanidades, no reciben simpatías ni apoyos porque no son carreras cuyas materias, a simple vista —diría a simplísima vista, es decir de miopes y simples y maquiavélicos también—, ya que se supone que no son significativas para todo aquello que califican con la boca llena como progreso. Y ese es el gran error —está bien claro que el cerebro humano, mayoritariamente, no está a la altura del hallazgo de muchos de sus juguetes—, así los resultados del desfase son bien visibles en los fatales desenlaces y los trágicos trasiegos de este mundo.

Lo primero que es preciso enseñar, desde la escuela y cuanto antes, es que cada niño aprenda a conocerse, que sepa ver y sentir quién es, y quiénes son los demás, para que los niños aprehendan y logren distinguir lo que les rodea, pero esto es imposible partiendo de la mentira, confundiéndolos constantemente con ñoñerías y bibelots, además del ruido y la bestialidad. Da la impresión de que el objetivo sea confundir a los niños para que de adultos no sepan pensar. Todo arte —sincero— se encuentra compartiendo el ámbito de las Humanidades, es en ellas donde es posible hallar, por su conocimiento, la manera de cambiar radicalmente este mundo ridículo y, desgraciadamente, trágico. Por eso no se fomenta nada que tenga que ver con la cultura de las Humanidades.

Carmen Grau

Isabel Ginés. ¿Se valora el arte más ahora que antes?

Carmen Grau. Pues no, realmente no se valora en absoluto, veo cada día cómo a los artistas se nos llega a tratar como al bufón de la corte. A pesar de que en la antigüedad era en algún sentido igual, lo único es que se les consideraba más necesarios —tenían que representar todos aquellos encargos que los poderosos les requerían; supuestas hazañas, espectaculares retratos y otras prepotencias para pasmar y atemorizar a sus incultos y despiadados súbditos, y aplacar a su pobre pueblo—. Ahora ya está la televisión y algún que otro medio más, como es sabido. Es posible que en el principio del pasado siglo hubiese un amago de consideración hacia el arte que se prolongó hasta la década de los ‘90 para ir decayendo hasta lo que tenemos hoy: comercialismo total. No existen los marchands de arte y las galerías no parecen tener interés por gran cosa, tan solo ir sacándose lo que ya tienen frente a su nariz y poco más; salvo las muy, muy, muy raras excepciones.

Isabel Ginés. Vayamos con la pregunta estrella: ¿Cuán difícil es vivir de la pintura?

Carmen Grau. Vivir de la pintura, ahora mismo, es prácticamente imposible. No puedo dar otra respuesta. Cuando todo se ha hecho mal el resultado que se obtiene, más o menos pronto o tarde, será equivalente. Al desorbitarse todo, el arte también se sobrevaloró a nivel económico y ahora lo pagamos todos, justos y pecadores. Posiblemente la pintura comercial consiga subsistir por su amabilidad visual y por su precio más asequible. También las obras de artistas muertos, más o menos reconocidos, y las de unos cuantos aún vivos cuya obra, por lo que sea, se encuentra bien apoyada.

Isabel Ginés. Volvamos a usted: lleva años en este mundo, es el ejemplo de muchas artistas, ¿Nos puede explicar a grandes rasgos su trayectoria? ¿Qué destacaría?

Carmen Grau. Mi trayectoria es muy sencilla; lo único, decir que se ha basado en el trabajo del día a día, un trabajo que siempre me ha gustado llevar entre manos y que representa un reto constante para mí como ser humano. Algunas ideas encierran gran dificultad cuando están siendo llevadas a cabo, es entonces cuando dejo de ser yo y comprendo la gran capacidad del ser humano en su totalidad, como si lo que se está creando fuese obra de cualquier otro. Esto me resulta emocionante, como cuando se escucha una buena música, se lee un magnífico libro o se ve una excelente película, y podemos llegar a sentir que hemos aprehendido; que hemos ido un poco más allá. Esto es lo que podría destacar porque en cuanto a los acontecimientos de fuera del estudio, en verdad, han sido bastante decepcionantes.

Siento que mi trayectoria sigue situada de las puertas del estudio hacia dentro, y lo demás se funde en un todo de altibajos de magnitudes inexplicables y extrañas, casi ajenas a mí. Son las exposiciones, tanto colectivas como individuales, ya que he venido realizando alrededor de trescientas, las que, cara al exterior, han ido marcando una trayectoria. Destacaría la exposición individual que inauguré en París en el Grand Palais; también la del Almudín, Taller Narrativo, donde prácticamente se trasladó allí todo mi estudio-taller; así como la compra del políptico El Tarot Imaginario por el IVAM, allá por el año 1991. También cada una de las exposiciones individuales realizadas tanto en Valencia como en Barcelona o Madrid.

La obra "El Tarot Imaginario", de Carmen GrauObra El Tarot Imaginario, 1983-84, 22 piezas de 42×29 cm, de Carmen Grau

Isabel Ginés. ¿Qué le aporta una exposición, qué aprendizaje se lleva?

Carmen Grau. Una exposición puede ser importante para la obra; se va a airear, alguien la puede ver, y lo más importante: que produzca el interés que merece, algo que no siempre ocurre. Por tanto, el aprendizaje que se puede obtener es muy simple, sencillamente es algo que es preciso hacer por la obra —como se haría por un hijo—, es un deber que se tiene con ella. Tengo para mí que el arte es comunicación, si no lo fuese lo más cómodo y sencillo sería no llevarla a cabo, pensar en la idea, su desarrollo hasta el terminado y ya está, ¿Para qué más? Pero, no. Si trabajamos en ellas hasta hacerlas una realidad será porque lo que realmente queremos es que algún posible espectador logre comunicarse con ellas. Y ese es el aprendizaje, a pesar de todo. No sé si puede existir otro.

Isabel Ginés. ¿Es costoso prepararse para una exposición?

Carmen Grau. Preparar una exposición siempre es costoso, no tanto si el trabajo a exponer se ha elaborado con el tiempo preciso y sin extrañas premuras. Aun así, siempre encierra diferentes situaciones con las que es preciso contar y que nos son ajenas, pero que pueden surgir por las programaciones, los montajes o las problemáticas del espacio. Sin embargo, es algo que se asume pronto y siempre con buena mano izquierda y buena colaboración se llega a solucionar.

Obra "Políptico Mujer", de Carmen GrauObra Político Mujeres, 1997-2007, de Carmen Grau

Isabel Ginés. ¿Cómo definiría su pintura? ¿En qué estilo la clasificaría?

Carmen Grau. Mi pintura no es fácil de clasificar para algunos, tal vez por sus connotaciones procesuales y técnicas, aunque puedo decir que se encuentra dentro del Expresionismo abstracto. También lo que sería en cuanto a un Informalismo matérico, ya que tiende visiblemente hacia la abstracción y, según en qué series, aunque integro algún elemento reconocible, no se trata más que de un pretexto —salvo cuando dibujo que puedo ponerme a ello, tipo arrebato, y dibujar todo lo que veo por delante… y más—. Me interesa, en primer lugar, la creación de mi propio lenguaje plástico. Y puedo comprobar que este es bien capaz de persistir a pesar de todo.

Isabel Ginés. ¿Cuál es su obra propia que más le ha inspirado?

Carmen Grau. Estoy contenta con el resultado de muchas de mis obras, aunque por nombrar alguna diré el tríptico Wasteland 1983-84, de 244×366 cm. (Col. Fundación Guasch. Barcelona).

La obra "Wasteland", de Carmen GrauLa obra Wasteland 1983-84, de 244×366 cm, de Carmen Grau

Isabel Ginés. ¿Y la obra ajena que más le ha sugerido?

Carmen Grau. Podría nombrar muchas, sin embargo lo haré de una obra de este tiempo: Die Frauen der Revolution 1986, de 280×470 cm. (Col. Stedelijk Museum Amsterdam) de A. Kiefer.

La obra "Die Frauen der Revolution", 1986, de Anselm KieferObra Die Frauen der Revolution, 1986, de Anselm Kiefer

Isabel Ginés. Para terminar, si pudiera definir su obra en una única imagen ¿Cuál sería?

Carmen Grau. Siempre hablo de lo mismo en todas mis obras aún en las más abstractas. Así que sería la siempre enigmática imagen de un ser humano, o su rastro.

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